El esquema corporal

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“El contenido y la conciencia que uno tiene de sí mismo con respecto a su ser corporal (partes del cuerpo, posibilidades motrices y expresivas, conocimiento verbal y formas de representación) (Berruezo, 2004)”

 

 

Es a partir de los dos o tres años cuando empieza, gracias a la aparición de la función simbólica, a surgir el dominio del esquema corporal. El esquema corporal es la representación mental que tenemos de nuestro propio cuerpo especialmente en situaciones de movimiento en el espacio. El dominio del esquema corporal es totalmente necesario para poder realizar movimientos complejos, todos utilizamos esta representación mental de nuestro cuerpo cuando hacemos actividades como: bailar, hacer volteretas, saltar,…

El bebé no conoce su propio cuerpo y necesita ir aprendiendo que sus manos y sus pies son “suyos” y que pueden coordinarse entre sí, coordinación que se da primero a nivel mental y después pasa al plano real. Además, antes de poder observar sus propios movimientos en el espacio, es capaz de observar los de otros. Poco a poco aprenderá a reconocer su cuerpo como propio y comparará sus movimientos con los de aquellas personas que hasta ahora había observado.

A partir del conocimiento y dominio de sus movimientos, el niño afianzará su confianza y será capaz de:

  • Regular la posición y equilibrio corporal.
  • Coordinar movimientos.
  • Percibir posiciones espaciales.
  • Realizar relaciones espaciales.
  • Representar el eje corporal y sus giros.
  • Desarrollar las nociones de ritmo y tiempo.
  • Afianzar su lateralidad.

La clave del desarrollo en todos los aspectos está en la maduración nerviosa. El niño va conociendo su propio cuerpo a través de las distintas sensaciones que de él recibe (contactos, dolores, roces, calor, etc.) y de la elaboración mental que realiza de estas sensacionesLa integración de las distintas partes del cuerpo ocurre de un modo cefalocaudal y proximodistal. Es decir, primero se añade al concepto que él tiene de su cuerpo aquellas partes que están más cerca de la cabeza o de la columna, o sea, del cerebro y de la médula espinal que son los grandes centros nerviosos. Después irá alcanzando la integración sucesiva de las distintas partes, hasta que al final de este periodo consiga un “esquema” de su cuerpo bastante completo y estable.

Pero esto todavía no es definitivo. Esta representación mental del cuerpo en movimiento no se construye  y ni aparece de golpe. Al contrario, es una construcción muy lenta que requiere , de una forma muy importante la experiencia con el mundo físico y la experiencia con el mundo social. El niño desde pequeño manipula constantemente el ambiente y se mueve, aprendiendo el comportamiento físico de su cuerpo en situaciones de movimiento. Pero, además, esta representación requiere, para su desarrollo, experiencias sociales. Es importante independizar el desarrollo del conocimiento del cuerpo del desarrollo del conocimiento del espacio exterior, ya que ambos están interrelacionados. El desarrollo de uno estimula y enriquece al otro y también la evolución del proceso de conocimiento de sí mismo como individuo separado.

En este periodo, que aporta el gran dominio psicomotor de los pies, las extremidades inferiores han quedado definitivamente incorporadas al esquema corporal. Llegando a los cinco años a tener una construcción del yo corporal muy establecida.