Regulación hormonal de la lactancia.

La succión del bebé provoca un estímulo sensitivo que, a través de unas vías nerviosas especiales, llega hasta el hipotálamo*, la estructura nerviosa que regula el sistema endocrino. Como respuesta a este estímulo fundamental se producen dos reflejos, mediados por las hormonas prolactina y oxitocina.

La prolactina, elabora en la glándula hopófisis bajo la influencia hipotalámica, llega, a través de la circulación sanguínea, hasta las glándulas mamarias y estimula la producción de leche; por eso, la elaboración láctea persiste todo el tiempo que se sigue amamantando al bebé.

La oxitocina, elaborada por el hipotálamo* y almacenada en la hipófisis, tiene dos funciones. Por una parte, llega hasta las mamas y provoca la contracción de los acinos glandulares y los conductos galactóforos, determinando la expulsión (eyección) de leche y facilitando así notoriamente el trabajo del bebé. Por otra parte, llega hasta el útero y da lugar a una contracción de su musculatura, favoreciendo la involución del órgano durante el puerperio.

Qué es:

*hipófisis: pequeña glándula en el cerebro. Segrega o almacena ocho hormonas, como la oxitocina y la prolactina.

*hipotálamo: región del cerebro que regula la secreción de hormonas y controla el sistema nervioso vegetativo.

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Fuente bibliográfica: Fuente bibliográfica: Tu hijo. Cuidados del bebé. Ed. Planeta DeAgostini.

El calostro.

Hacia el final del embarazo, las mamas ya producen un líquido muy especial que precede a la secreción láctea: el calostro, una sustancia amarillenta de alto poder nutritivo, rica en proteínas y con un elevado contenido en anticuerpos. Es el alimento que obtiene el recién nacido en sus primeras succiones, el ideal para su nutrición inicial, porque la composición del calostro se adecúa totalmente a sus necesidades; también es importante para su protección contra las infecciones más comunes, ya que trasfiere al bebé los anticuerpos elaborados en el organismo materno, elementos que dotarán al pequeño de una eficaz defensa hasta que su propio sistema inmunológico se ponga en funcionamiento.

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Fuente bibliográfica: Fuente bibliográfica: Tu hijo. Cuidados del bebé. Ed. Planeta DeAgostini.

Fisiología de la lactancia.

La elaboración de leche materna depende de un sofisticado mecanismo fisiológico estimulado por influjos hormonales qué actúan sobre las mamas durante el embarazo y después del parto. Durante la gestación, los elevados niveles de hormonas femeninas provocan un aumento de volumen y peso de las mamas, que comienzan a prepararse para la producción de leche: proliferan y se agrandan las estructuras glandulares que se encargarán de producir el nutritivo líquido, a la par que los pezones y las areolas se pigmentan y cambian de forma. Llegado el momento del parto, todo está a punto, sólo falta el principal estímulo: la succión del bebé.

Sin título

La leche materna es la más recomendable para el bebé y es tan distinta de la leche de la vaca que, si se pretende emplear ésta para alimentar al bebé durante el primer año de vida, es preciso recurrir a determinados procedimientos industriales para obtener las denominadas leches adaptadas, maternizadas artificiales o humanizadas.

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En la leche humana destaca el porcentaje de lactosa según este gráfico.

Fuente bibliográfica: Tu hijo. Cuidados del bebé. Ed. Planeta DeAgostini.